El cuidador también necesita cuidado
El bienestar emocional de quienes acompañan a los demás
Cada 19 de agosto se celebra el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, una fecha impulsada por las Naciones Unidas para reconocer el trabajo de las personas que prestan ayuda en contextos de conflicto, catástrofes naturales y otras emergencias humanitarias. Profesionales y
personas voluntarias que, en muchas ocasiones, desarrollan su labor en condiciones especialmente complejas para proteger la vida, la salud y la dignidad de quienes más lo necesitan.
Su compromiso nos recuerda el enorme valor del cuidado. Pero también pone de manifiesto una realidad que con frecuencia pasa desapercibida: quienes cuidan de otras personas también pueden experimentar un importante desgaste físico y emocional.
Aunque solemos asociar el cuidado a grandes emergencias o a profesiones asistenciales, esta realidad también está presente en nuestro día a día. Muchas personas compatibilizan su trabajo con el cuidado de un familiar mayor, dependiente o con una enfermedad. Otras desempeñan profesiones en las que acompañan, orientan o atienden continuamente a personas que atraviesan situaciones difíciles. En todos estos casos, cuidar el bienestar emocional del cuidador también es fundamental para poder acompañar a los demás de una forma saludable y sostenible.
Cuando cuidar también implica enfrentarse a situaciones de emergencia
En contextos de emergencia, el trabajo de quienes acompañan y atienden a otras personas puede estar marcado por situaciones especialmente exigentes. La preparación y la prevención son fundamentales para afrontar estas circunstancias y proteger también el bienestar de quienes intervienen.
En el siguiente vídeo, Lola Collado, Coordinadora de la Unidad de Emergencia de Salud y Persona Fundación, comparte su experiencia y destaca la importancia de la prevención en el trabajo en situaciones de emergencia.
Escuchar, sostener emocionalmente, resolver problemas, tomar decisiones o estar disponible de forma constante requiere una importante implicación personal. Cuando estas responsabilidades se mantienen en el tiempo sin espacios suficientes para recuperarse, pueden aparecer señales de agotamiento que afectan tanto al bienestar emocional como a la salud.
El impacto emocional de cuidar a otras personas
El compromiso con los demás puede hacer que muchas personas releguen sus propias necesidades a un segundo plano. Sin embargo, cuidar no significa olvidarse de uno mismo.
Si cuidas de un familiar o tu trabajo consiste en atender, acompañar o apoyar a otras personas, es importante prestar atención a cómo te encuentras. Algunas señales que pueden indicar la necesidad de hacer una pausa son:
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Dificultad para desconectar al finalizar la jornada.
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Pensar constantemente en las necesidades de otras personas.
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Sentirse más cansado o irritable de lo habitual.
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Haber dejado de lado el descanso, el ocio o el autocuidado.
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Percibir que cada vez queda menos energía para afrontar el día a día.
Reconocer estas señales no es un signo de debilidad, sino una oportunidad para actuar antes de que el desgaste emocional aumente.
Autocuidado: una herramienta para proteger el bienestar emocional
Incorporar pequeños hábitos de autocuidado puede marcar una gran diferencia. Gestos sencillos como hacer pausas durante la jornada, compartir cómo nos sentimos con alguien de confianza, reservar tiempo para actividades personales, aceptar ayuda cuando la necesitamos o establecer límites saludables contribuyen a proteger nuestro bienestar emocional.
Cuidarse no significa dejar de cuidar a los demás. Significa hacerlo de una forma más saludable, sostenible y respetuosa también con uno mismo.
Porque para acompañar, primero necesitamos contar con nuestros propios recursos emocionales.
El papel de las organizaciones en el cuidado de las personas
En Salud y Persona Fundación creemos que el bienestar emocional debe formar parte de la cultura del cuidado. Las organizaciones desempeñan un papel fundamental promoviendo entornos en los que las personas puedan expresar cómo se sienten, acceder a recursos de apoyo psicológico cuando lo necesiten y encontrar espacios que favorezcan la conciliación, el descanso y la prevención del desgaste emocional.
Promover el cuidado de quienes cuidan no solo beneficia a las personas, sino que también contribuye a crear equipos más saludables, resilientes y comprometidos.
Cuidar también es cuidarse
Con motivo del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, hemos preparado una infografía con recomendaciones sencillas de autocuidado dirigida a todas aquellas personas que, tanto en su vida personal como profesional, dedican parte de su tiempo y su energía a cuidar de los demás.
Porque cuidar es un gesto de generosidad. Pero cuidarse es lo que permite seguir haciéndolo con salud, equilibrio y bienestar.