JÚBILO: acompañar una nueva etapa de la vida
Salud y Persona Fundación y UIC Barcelona celebraron en Palau Macaya una jornada para reflexionar sobre el bienestar emocional en la transición a la jubilación y sobre el papel que pueden desempeñar las empresas para acompañar este momento vital.
¿Qué ocurre cuando llega el momento de dejar atrás una vida marcada durante años por horarios, responsabilidades, compañeros y rutinas?
La jubilación suele imaginarse como una etapa de descanso y libertad. Y muchas veces lo es. Pero también puede despertar dudas, emociones contradictorias y preguntas que no siempre resultan fáciles de responder.
¿Quién soy ahora que ya no trabajo? ¿Cómo voy a organizar mis días? ¿Qué lugar quiero ocupar? ¿Qué proyectos me siguen ilusionando?
Para hablar de todas estas cuestiones, el pasado 17 de septiembre Salud y Persona Fundación y UIC Barcelona celebramos en Palau Macaya la jornada JÚBILO: bienestar y transición a la jubilación.
Una mañana para escuchar diferentes perspectivas, compartir experiencias y, sobre todo, conocer mejor cómo viven las personas esta transición a través de los resultados del proyecto de investigación JÚBILO.
Porque jubilarse no es únicamente dejar de trabajar. Supone también reorganizar rutinas, tiempo, identidad, proyectos personales y relaciones sociales. Es una transición vital, no solo laboral.
La vejez en la empresa: una conversación necesaria
¿Qué lugar ocupa la vejez en las empresas? ¿Estamos preparados para acompañar a las personas cuando se acercan al final de su vida laboral? ¿Sabemos aprovechar todo el conocimiento y la experiencia acumulados durante años?
Estas fueron algunas de las cuestiones abordadas en la mesa redonda “La vejez en la empresa”, moderada por Javier Savin, psicólogo y director clínico de Salud y Persona Fundación.
La conversación reunió diferentes perspectivas de la mano de Helena Martínez, responsable del Programa Talent Sènior de Fundació Pimec; Teresa Rutllan, directora de Psicología de Salud y Persona Fundación; Silvia Munné, experta en coaching senior, y Núria Iglesias, coordinadora en materia de recursos humanos de la Direcció General de Coordinació de les Policies Locals.
A lo largo de la mesa se abordó una realidad que no siempre encuentra suficiente espacio dentro de las organizaciones: envejecer también forma parte de la vida profesional.
Hablar de talento sénior significa reconocer la experiencia y el conocimiento acumulados, comprender que las necesidades pueden cambiar a lo largo de la trayectoria profesional y evitar que la edad se convierta en una etiqueta que determine lo que una persona puede o no puede aportar.
También significa empezar a hablar de la jubilación antes de que llegue.
Porque esta transición no comienza necesariamente el último día de trabajo. Y los resultados de JÚBILO ayudan precisamente a entender por qué.
Prepararse también significa cuidar los vínculos y pedir ayuda
Los resultados permiten identificar también algunas claves para las propias personas.
Antes de la jubilación, fortalecer las relaciones sociales y las redes de apoyo obtuvo un 97,7 % de consenso experto. Mantener un seguimiento preventivo de la salud alcanzó un 95,5 %, mientras que planificar cuándo jubilarse, mantener actividades significativas y buscar apoyo cuando sea necesario alcanzaron un 93,2 %.
Una vez jubilada la persona, el resultado más destacado es especialmente significativo desde la perspectiva del bienestar emocional: buscar apoyo emocional cuando sea necesario alcanzó el 100 % de consenso experto.
También se consideraron prioritarios mantener una actividad física regular (97,7 %), conservar el contacto con personas cercanas (95,5 %), promover actividades con sentido y bienestar (93,2 %) y cuidar la salud mental (93,2 %).
No se trata, por tanto, únicamente de llenar el tiempo que antes ocupaba el trabajo. Se trata de construir una nueva cotidianidad en la que continúen existiendo vínculos, proyectos, cuidado y sentido.
¿Cómo vivimos realmente la llegada de la jubilación?
El proyecto JÚBILO, cuya investigadora principal es la Dra. Iris Crespo, quiso escuchar primero a las propias personas.
Para ello se realizaron 40 entrevistas semiestructuradas en profundidad a personas de entre 55 y 75 años: 21 próximas a jubilarse y 19 recientemente jubiladas. El objetivo era conocer cómo estaban viviendo esta transición, qué les preocupaba, qué necesidades aparecían y qué les ayudaba a adaptarse mejor.
Sus experiencias muestran una realidad llena de matices.
La jubilación apareció como una transición ambivalente. Por una parte, se relacionaba con una mayor sensación de libertad y autonomía; por otra, algunas personas describían momentos iniciales de vacío y desorientación.
Y las preocupaciones cambian dependiendo del momento.
Las personas próximas a jubilarse hablaban más de planificación, incertidumbre económica, preparación para el cambio y expectativas de futuro. Quienes ya se habían jubilado ponían más el foco en la adaptación al día a día, la creación de nuevas rutinas, la gestión del tiempo y el disfrute del presente.
La investigación también puso de manifiesto algo profundamente humano: la importancia de continuar teniendo proyectos y vínculos.
Las relaciones sociales fueron percibidas como esenciales para mantenerse activo y conectado, mientras que, más allá del trabajo, las personas destacaron la necesidad de seguir teniendo una dirección y proyectos personales.
La empresa también puede formar parte de esta transición
Uno de los resultados especialmente relevantes para las organizaciones es que las personas entrevistadas reclamaban mayor acompañamiento por parte de las empresas, especialmente en aspectos como la orientación, la preparación y el reconocimiento durante esta etapa.
A partir de estas experiencias, el proyecto dio un paso más.
En una segunda fase se elaboraron recomendaciones para personas y organizaciones y se sometieron a un estudio Delphi modificado de tres rondas, en el que participaron 40 expertos del territorio español procedentes de los ámbitos empresarial y económico, clínico y sanitario, y académico e investigador.
Después de las tres rondas, 40 recomendaciones alcanzaron consenso experto: 15 dirigidas a personas antes de la jubilación, 17 a personas ya jubiladas y 7 a organizaciones.
Y los resultados lanzan un mensaje muy claro a las empresas.
El 97,7 % del consenso experto respaldó favorecer una transición gradual hacia la jubilación. El 93,2 % apoyó integrar la planificación de la jubilación en las políticas profesionales; el 88,6 %, crear espacios de apoyo y orientación; el 88,1 %, promover programas de bienestar integral; y el 86,4 %, impulsar la mentoría intergeneracional.
Son medidas que nos invitan a ampliar la mirada sobre el cuidado dentro de las organizaciones.
Cuidar no empieza el primer día de trabajo y termina cuando una persona se jubila. Acompañar la salida también forma parte de una cultura empresarial que pone a las personas en el centro.
Experiencia de vida: escuchar a quien ya ha recorrido el camino
Después de los datos llegó el momento de escuchar la jubilación desde otra perspectiva: la de quien ya ha vivido esta transición.
En la charla “Experiencia de vida”, la Dra. Iris Crespo conversó con Federico Gómez Saez, médico jubilado y referente de salud de la policía.
Su conversación permitió poner rostro a muchas de las cuestiones planteadas durante la jornada.
Porque detrás de conceptos como jubilación, envejecimiento activo o talento sénior hay historias concretas. Hay años de profesión, relaciones construidas, responsabilidades, rutinas y una identidad que, en muchas ocasiones, está profundamente vinculada al trabajo.
¿Qué permanece de nuestra identidad profesional cuando dejamos de ejercer? ¿Cómo encontramos nuevas formas de sentirnos activos, vinculados y útiles?
Escuchar una experiencia real nos recordó que no existe una única manera de jubilarse ni una fórmula para vivir bien esta etapa.
Prepararse para la jubilación no consiste únicamente en organizar lo que dejamos atrás. También significa empezar a imaginar qué queremos construir después.
Cuidar también significa acompañar las transiciones
Quizá una de las conclusiones más importantes de JÚBILO sea precisamente esta: la adaptación a la jubilación no depende únicamente de la persona.
También está condicionada por los recursos disponibles, las oportunidades de participación, el apoyo social y el acompañamiento organizacional e institucional.
Desde Salud y Persona Fundación queremos seguir trabajando junto a UIC Barcelona para generar conocimiento y recursos que ayuden a las personas y a las organizaciones a abordar la jubilación desde una perspectiva más humana, preventiva y saludable.
Porque cuidar a las personas no significa estar presentes únicamente cuando comienzan su carrera profesional o cuando atraviesan una dificultad.
También significa acompañarlas cuando llega el momento de cerrar una etapa y empezar a imaginar la siguiente.
